Los gérmenes no entienden de espacios privados. Una bañera puede ser de María, pero también puede convertirse en la bañera de Bobby cuando el perro entra en ella.
La campaña parte de esa convivencia invisible para plantear el problema: personas y animales pueden compartir muchos más espacios —y más gérmenes— de los que imaginamos.
La solución no consiste únicamente en limpiar lo que vemos, sino en desinfectar aquello que no vemos. Lejía Conejo se presenta así desde su principal territorio de marca: la desinfección.
Adiós gérmenes, adiós.