Esta campaña no nació de un encargo.
La idea surgió después de conocer el caso de una niña que esperaba un trasplante de hígado. El órgano que necesitaba no llegó a tiempo y la niña murió.
A partir de aquella historia decidí crear, de forma altruista, una campaña para fomentar la donación de órganos y cedérsela a la asociación de donantes.
El concepto parte de una reflexión sobre la vida después de la muerte. «Hay personas que creen que hay vida después de la muerte. Hay otras que lo saben.»
El carnet de donante resuelve el doble sentido: más allá de cualquier creencia. Cuando tus órganos dejan de ser vitales para ti, empiezan a serlo para muchas otras personas.
Una idea sencilla para recordar que una decisión puede significar que otra vida continúe.